Guácala

-¡Guácala! Ese pedazo de carne que me trajo el mesero está crudo. Definitivamente, le pediré que me traiga otro pedazo o que cocinen este por más tiempo.

Al igual que en el ejemplo anterior, en muchas otras situaciones podemos decir, casi automáticamente, ¡guácala!, ¡guácatela!, ¡fuchi!, o ¡fuchila! Algunas circunstancias podrían ser: cuando pasas cerca de un vertedero, cuando te disgusta el olor de un perfume, cuando el plato que te sirven en un restaurante está mal presentado, etc.

Todas esas interjecciones o exclamaciones súbitas responden al sentimiento de repugnancia y desagrado. El Diccionario de la Real Academia Española establece que “guácala” es una interjección coloquial utilizada en El Salvador, Hondura y México para indicar desagrado, asco o rechazo. En Guatemala y Chile también se le otorga el mismo significado a esta palabra.

Según se explica en el blog “La llave del mundo”, el vocablo “guácala” sirve para expresar asco o una emoción de fuerte disgusto hacia objetos, alimentos, olores e incluso, hacia personas y comportamientos. Al exclamar “¡guácala!” se quiere representar una sensación que tiene su origen en los circuitos cerebrales, y que es capaz de producir violentas reacciones corporales como sudores, náuseas y vómitos.

Luego de la búsqueda de información acerca de esta palabra, es preciso sugerir dos posibles explicaciones sobre su procedencia. En primer lugar, podría tratarse de un préstamo del quechua puesto que, según el Diccionario Urbano, en esta lengua amerindia “guácala” significa “repugnante”. La segunda explicación dicta que el vocablo es onomatopéyico porque se acerca al sonido producido al vomitar.

Esta interjección podría escribirse “huácala” o “wácala”, según evidencia un foro del Centro Virtual Cervantes.

Por su parte, el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico recoge el enunciado “¡fo!”, que es un sinónimo de “¡guácala!” ya que se utiliza para indicar asco o mal olor y para expresar rechazo, antipatía y repugnancia. Eduardo Lalo, escritor puertorriqueño ganador del premio internacional de novela Rómulo Gallego, creó una escena en su novela Simone para ejemplificar lo común que es esta interjección en Puerto Rico, y lo inusual que puede ser en otras culturas exclamar  “¡fo!”. Narra la novela: “A mi lado un hombre chino hojea un volumen de una serie de novelas populares […] Frente a él, está su hija de no más de tres años a la que le ha dado a probar café […] pero al poner los labios en la taza, la niña exclama “¡Fo!” como cualquier puertorriqueña”.

Gracias a Mayra Cabrera por sugerirnos la palabra de hoy.

karla guacala editada

 Foto por: Gabriela Ortiz Díaz

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