La palabra del día

¡Válgame!

¡Válgame Dios! Qué revolú ha hecho este muchacho aquí.

Tanto en situaciones alegres como complicadas, para expresar preocupación u emoción, utilizo la expresión «válgame». Y, en varias ocasiones, con solo escucharme decir ese término, las personas pueden deducir que soy de San Sebastián (y algunos preguntan que si soy de Moca).

¿Será que, en Puerto Rico, esta palabra es exclusiva de esos municipios? La verdad, es que ninguna fuente lo especifica. Lo que sí sabemos es que otros países hispanohablantes, incluyendo España, utilizan ese «válgame» que yo no me saco de la boca.

Origen

Para hablar del origen de esta palabra, tendríamos que viajar al tiempo en que se hablaba latín, idioma que contaba con la palabra «valere», que significaba ser fuerte. En la transformación que tuvo el latín hacia el castellano, nació el verbo «valer», con el significado de ayudar, que hoy día utilizamos como sinónimo de servir (no me vale de nada = no me sirve de nada = no me ayuda en nada).

Por tanto, cuando decimos «¡válgame Dios!», estamos diciendo, probablemente sin saberlo, «que Dios me valga» o «que Dios me ayude».

Leyenda de Madrid

Y ya que hablamos del latín y el castellano (nacido en España), déjenme contarles sobre esta calle de Madrid que se llama, precisamente, Válgame Dios.

Cuenta la leyenda que, en la época medieval, hubo una noche en que dos hombres visitaron un convento de San Francisco suplicando por la ayuda de un sacerdote para que asistiera a un moribundo.

El padre se fue acompañado por un ayudante, y los hombres que solicitaron la ayuda, aprovechándose de que ya se habían alejado muchísimo del monasterio, les vendaron los ojos y amarraron sus manos, dirigiéndolos hasta una cabaña.

Allí, le pidieron al sacerdote que confesara a una mujer y bautizara a su hijo, pues ambos serían asesinados. Mientras todo esto ocurría, el ayudante del cura se soltó las manos, logrando matar al maleante con una espada, justo cuando este estaba por acabar con la vida de la fémina, que solo gritaba: «¡Válgame Dios!».

Y así nació el nombre de esta calle, que aún existe y que pueden ver en el mapa que les incluí.

Significado actual

Hoy día, la expresión ha perdido su connotación religiosa para convertirse en una forma de manifestar una emoción fuerte, como un disgusto, frustración o sorpresa, ya sea por algo positivo o por algo negativo.

Y, para que añadan a su día un toque de humor, aquí les dejo un video en el que se emplea el vocablo de la manera más graciosa posible. Vamos, el video es una joya del internet. 🤣

Cuéntenme ustedes si utilizan esta palabra y de qué municipios son.

1 comentario en “¡Válgame!”

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