
El tema de los huracanes en Puerto Rico, después de haber vivido el paso de María, nos toca de una manera diferente. Ya sabemos de lo que es capaz un monstruo ciclónico con esa fuerza.
No obstante, hoy día tenemos la ventaja de contar con tecnologías que nos permiten prepararnos para la llegada de estos malos tiempos. Pero, si viajamos al pasado, el aviso llegaba con mensajes de la misma naturaleza. Había que estar en sintonía con ella. Así era para los tiempos de San Ciriaco, uno de los peores huracanes registrados en la historia de Puerto Rico.
En la mañana del 8 de agosto de 1899, San Ciriaco entró a Puerto Rico por el sureste, entre Guayama y Arroyo, con unos vientos de 140 mph. Temprano en la tarde, estaba saliendo por Aguadilla, después de haber devastado a la isla. En un periodo de 24 horas, hubo municipios que registraron hasta 24 pulgadas de lluvia.
No había redes sociales, no había televisión, así que para muchos jíbaros puertorriqueños la noticia de la llegada del huracán fue el huracán mismo. Las pérdidas fueron de más de $20 millones, y casi el 90% por ciento de la agricultura quedó en ruinas, especialmente las plantaciones de café. Murieron más de 3,300 personas y hubo más de 2,000 heridos. Las familias sin hogar, sin comida y en extrema pobreza eran la orden del día.
El huracán San Ciriaco fue tan impactante para la historia puertorriqueña que se crearon frases mencionándolo. Por eso, decir que alguien es “peor que San Ciriaco” es insinuar que es verdaderamente perverso o chanchullero.
También, cuando una persona no quiere decir su verdadera edad, se le puede decir que “ni San Ciriaco le apea los años”. Claro, el huracán pasó en el 1899, y estas frases ya han caído en desuso.
La historia deja huellas en nuestra forma de hablar, pero la misma historia va borrándolas y abriendo camino a nuevas expresiones. Por eso, me gustaría saber si habías escuchado esas dos frases que mencionan a San Ciriaco, y si has escuchado alguna anécdota sobre este huracán que marcó la vida de tantos puertorriqueños.
