
¡Asalto! En cualquier otro país, si llegas a una casa en horas de la noche y gritando «¡asalto!», puedes meterte en graves problemas.
En Puerto Rico, por el contrario, sabemos que si esto ocurre en la época navideña y el grito va seguido de un buen aguinaldo, no nos estamos refiriendo a un robo. Más bien, es lo opuesto: una fiesta o parranda navideña, con música, comida y alcohol, que se lleva por sorpresa a casa de un conocido.
Esta palabra se registra en nuestra isla desde inicios del siglo pasado, y se llama «asalto» a esta tradición por ese elemento de sorpresa, en el que estamos «asaltando» a los dueños de la casa en búsqueda de comida y alcohol, a cambio de la música y fiesta.
Aunque no he encontrado respuestas definitivas sobre el origen de este uso, seguramente nos llega de España, ya que una de las definiciones que incluye el diccionario para este término es: «baile o diversión que organizaban varios amigos en una casa particular conocida, sin avisar previamente al dueño». O sea, la palabra tiene nuestro mismo significado, solo que los boricuas asociamos el «asalto» específicamente con la época navideña.
Esta es otra tradición que ha ido perdiéndose con el pasar de los años, pero que aún nos sigue recordando que hablar en puertorriqueño nos identifica.
