
Un puertorriqueño puede llamarse «borincano», «borinqueño» o, aun más conocido, «boricua». Todas estas versiones son herencia de nuestros taínos.
El nombre exacto que le dieron los taínos a nuestra tierra aún está en discusión. Hay quienes abogan por «Borikén», otros por «Borinquén», otros por «Borriquén», y así hay muchas más versiones. Lo que sabemos es que «boricua» nació de ese término, como lo crearon nuestros taínos.
Ellos formaban las palabras a base de los significados que le asignaban a sonidos, o lo que llamaríamos hoy sílabas. Por tanto:
«Bo» significaba «hombre» o «señor».
«Ri» hacía referencia al valor y la fuerza.
«Ke» nombraba a la tierra, una región o país.
Además, la «n» se representaba el plural, según el trabajo del lingüista y lexicógrafo Washington Llorens Llorens.
Así que, «borikén» era la «tierra de los fuertes hombres», las «tierras de los valientes señores» o «tierras del valiente señor».
¡Qué bonito! Ojalá todos los boricuas sigan viendo a Borikén como la tierra de hombres y mujeres valientes. 🇵🇷
