
Puede que seas puertorriqueño y nunca hayas escuchado la palabra «seto», ya que es un término que ha caído en desuso. Sin embargo, para la generación de nuestros padres o abuelos, era muy común llamarle «seto» a las paredes, especialmente a las interiores y hechas en madera.
De hecho, el autor Alejandro Tapia y Rivera menciona esta palabra en su novela «El Pirata Cofresí» en los años 1800, lo que implica que llevamos «un fracatán» de años usándola.
Si te preguntas de dónde le llegó este vocablo a nuestros antepasados, la respuesta está, como en muchas otras ocasiones, en España.
En el español general, un «seto» es un cercado hecho de matas o arbustos, o de palos o varas entretejidos, y el Mapa de diccionarios académicos lo registra desde el 1780. De hecho, esa palabra llegó al español por el latín «saeptum», que significaba «cerca» o «cercado».
Tomando en cuenta que las casas de antes se construían con materiales naturales, nace la asociación de comparar una verja de plantas con la pared de una chocita o casa rústica.
De ahí también nace llamarle «trepasetos» al que está picaíto o ebrio.
Es normal que haya palabras que caigan en desuso con el pasar del tiempo, pero siempre resulta interesante saber cómo hablaban los boricuas del ayer. Conocer esa historia nos invita a celebrar nuestro Dialecto Boricua.

1 comentario en “Seto”
El seto me recuerda una anecdota familiar durante los 1950s. Mi hermana estaba estudiando en Chicago y nostálgica por las cosas de PR le pidió a mi otra hermana que le escribiera. y a los pequeños también. Yo de voluntario dije que si y dando vueltas por la mesa del comedor.mire a los platos decorativos en el seto.y vi una hormiguitas que silbaban en linea.. Mi hermana me ayudo a describir la escena. Luego brinque a una escena de casi todos los días. y era que teníamos que ir a buscar a los pavos pues donde los cogia la noche allí se quedaban. Si no los buscábamos entonces nos silbaba la correa de papi en vez de las hormigas por los platos. Aparentemente ella se moria de la risa y le tenia que contar a las compañeras y entonces yo tenia que escribir mas. Papi nunca nos daba correazos. pero ella quería que yo siguiera inventando.