
¡Mira, batata! Vete a comprar las batatas que te pedí. Y ve caminando que eso es bueno pa’ las batatas.
Pues, sí. La palabra «batata» tiene muchos usos en Puerto Rico, y lleva siglos siendo parte de nuestro vocabulario.
Se cree que fueron los taínos quienes crearon el término, para referirse a esta vianda, que se conoce como boniato, camote o papa dulce en otros países.
Pero, pasó el tiempo, y se le empezó a dar otros usos a esta palabra. Por ejemplo, puede referirse a una persona gruesa e inactiva, aunque, por supuesto, no recomiendo ese uso.
También, puede referirse a una persona vaga o desanimada. De ahí, también nace «batatero» para describir al vago, zoquete o torpe, así como la frase «batata política» para referirse a un empleado público incompetente, de esos que consiguen el trabajo por tener «palas» en el gobierno.
Finalmente, las batatas también son las pantorrillas, y ese uso es muy común en Puerto Rico, al punto de que es inusual escuchar a alguien refiriéndose a esa parte del cuerpo por el nombre de «pantorrillas». Así que, definitivamente, desde los tiempos taínos, esta palabra demuestra que hablar en puertorriqueño nos identifica.
