
En las Navidades 2025-2026, se formó un titingó en Puerto Rico porque el cantante Víctor Manuelle sacó una canción titulada «No dejen que cante el gago», y muchos la interpretaron como una burla, tomando en cuenta que «gago» significa «tartamudo».
Aquí no vengo a hablar yo de mi opinión sobre la canción, sino de una palabra protagónica en esta controversia: gago.
Seguramente, «gago» nos llegó desde las Islas Canarias. Ya desde el año 1233, hay registros de «gago» utilizándose como un apodo (imáginate tú, es del año de las guácaras de verdad). Tomando eso en cuenta, no nos debe tomar por sorpresa que, para el 1780, la Real Academia Española la catalogora como una palabra anticuada.
No obstante, los canarios no coincidían con esta categoría, porque para ellos, igual que para nosotros, sigue siendo un vocablo de uso común.
Los canarios, a su vez, adoptaron el término de los portugueses, siendo una palabra que aún se registra en el idioma portugués.
En este lado del Atlántico, la palabra también se registra en Cuba, República Dominicana, Venezuela, Ecuador, Bolivia y algunas zonas de Colombia, según el Diccionario de americanismos.
Y ahora sí… ¿Qué piensas tú de la canción?
