Guayo

Desde los tiempos taínos hasta el sol de hoy, la palabra «guayo» ha tenido un lugar especial en Puerto Rico.

Según el doctor en Historia, Sebastián Robiou Lamarche, en su libro Diccionario Taíno, Documentado y Comentado, los taínos llamaban «guayo» a un instrumento que utilizaban para rallar la yuca, proceso fundamental para su reconocido casabe.

Robiuo añade que este guayo era de madera con pequeñas piedras puntiagudas incrustradas, aunque también había guayos hechos de piedra. Asimismo, los taínos utilizaban la piel áspera de cierto pez en el guayo cuando querían lograr un casabe más fino.

Imagen de un guayo taíno, recopilada de Centro León

Esta creación taína permaneció en nuestro vocabulario, adaptándola a la tecnología moderna de lo que se conoce en otros países como un rallador.

Por otro lado, el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico recopila otros usos para esta palabra. Menciona que puede utilizarse tanto para describir una borrachera, como un árbol parecido al roble y hasta como sinónimo de «güiro».

Siendo este un término tan presente en la cultura boricua, no nos debe sorprender que se hayan derivado de él muchísimos otros vocablos y frases. Veamos algunos.

  • «Estar guayado» significa estar borracho.
  • Guayar algo implica rallar o raspar de manera que se estropee. Por ejemplo, podemos decir que alguien guayó un carro con una llave en un arrebato de cólera. Por tanto, algo que tiene una ralladura está «guaya’o».
  • Asimismo, el Tesoro dice que «guayar» puede utilizarse como sinónimo de «irse», aunque yo desconocía ese uso.
  • «Guayar yuca» significa pasar hambre o necesidades.
  • Cuando una persona tiene la cara bien marcada por los barros (o el acné), se puede decir que tiene «cara de guayo».
  • Cuando una persona cumple con todas tus expectativas a nivel físico, o sea, que la consideras muy atractiva, puedes decir que está «como yuca pa’ tu guayo».
  • «Estar más guayao que un guayo», según el Tesoro lexicográfico, significa estar muy borracho, aunque, en mi entorno, se utiliza cuando alguien se cae o sufre un accidente y tiene muchos golpes (rayaduras).
  • Finalmente, el Tesoro registra la frase «guayar la hebilla» como equivalente a «bailar bolero», por la cercanía que tienen los cuerpos durante este baile.

Esta última expresión está muy ligada a una frase que escuchamos mucho en el mundo del reguetón, que es «guayar el mahón». De nuevo, al ser un baile muy sensual y de cuerpos pegados, el hombre estaría «guayando» el mahón de la mujer, teniendo en cuenta que «mahón» en Puerto Rico es sinónimo de jeans o de pantalón vaquero. Aquí hay más información sobre el origen de ese término.

Y así es cómo una palabra permanece viva desde los tiempos taínos hasta la época del reguetón, evidenciando una vez más que hablar en puertorriqueño nos identifica.

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