
Esta es una de esas palabras del español puertorriqueño que cobra un sinnúmero de usos que cambian de acuerdo al contexto y la región. En mi caso, siempre había entendido «gulembo» como algo que estaba en mal estado o que le faltaba una de sus partes. Por ejemplo:
Cuida’o con esa silla que está gulemba; le falta una pata.
No obstante, el Tesoro lexicográfico del español de Puerto Rico registra otros usos para este término.
Para empezar, «gulembo» hace alusión a un tubérculo parecido al ñame que nace de un bejuco llamado «guáyaro». En realidad, se trata de una enredadera que, según varias fuentes, produce un tipo de ñame que los taínos consumían asados.
Asimismo, se le llamaba «gulembo» a un ñame, batata o cualquier otro tubérculo que engañaba a quien lo cosechaba porque tenía un bejuco grande que daba la impresión de tener un tubérculo grande abajo, pero resultaba ser pequeño.
Finalmente, el Tesoro documenta el uso de «gulembo» para describir a una persona débil, boba o rara. Además, registra la frase «estar gulembo» como sinónimo de estar distraído.
Aunque la estructura del término nos hace pensar que «gulembo» puede ser un africanismo, las fuentes que estudian el español puertorriqueño no confirman este dato. Lo que sí queda documentado, según el Diccionario de americanismos, es que se trata de una palabra exclusiva de los puertorriqueños, aunque siempre queda la posibilidad de que se utilice en otros lugares que no aparezcan registrados.
Y tú ¿utilizas esta palabra? ¿Con qué significado?
