
Cuando un boricua dice «¡qué óspera!» está expresando frustración, fastidio o enojo. Otra frase similar sería «me cago en la óspera», pronunciada como «me cagüen la óspera». ¿Pero cómo nació esta expresión?
Según el libro Los que dicen ¡ay bendito!, esta frase se deriva de «me cago en la hostia», pero de una manera mucho más sutil y conservadora, ya que la hostia es el pan que ofrecen en misas cristianas (especialmente católicas) y que representa al cuerpo de Cristo. O sea, «óspera» se convirtió en un eufemismo o una palabra más aceptable, que sustituye otra expresión que sonaría muy fuerte en nuestro contexto cultural.
Pero, resulta que los boricuas no somos los únicos que decimos «óspera», sino que los churros también lo hacen. Los churros son españoles con un dialecto que mezcla el castellano, aragonés y valenciano.

Para ellos, «óspera» es una exclamación de sorpresa o asombro. Los diccionarios de la región aclaran que decir «¡óspera!», para ellos, es como decir «¡ostras!», un eufemismo de disgusto o asombro común en España.
Sin duda, «óspera» pudo haber llegado a nosotros desde las comarcas churras. ¿Interesante, no?
