
En Puerto Rico, esta expresión tan peculiar significa estar pendiente y aguardando una oportunidad, casi siempre con malas intenciones. Por ejemplo:
Si hubiese sabí’o que estaba velando güira pa’ meterse con mi jeva, jamás hubiese si’o su amigo.
Para entender los orígenes de esta expresión, primero debemos saber qué significa velar en Puerto Rico y qué es eso de una güira.
Según el libro Los que dicen ¡ay bendito!, el uso del verbo «velar» en Puerto Rico se trata de un arcaísmo, nacido del latín vigilāre. Esto significa que, en nuestra isla, el término conservó su uso original, a pesar de que en España su significado se fue transformando.
Originalmente, «velar» era pasar la noche despierto, en vela, principalmente para hacer guardia y vigilar a algo o al alguien. Hoy día, nosotros la seguimos utilizando como sinónimo de vigilar o estar pendiente. Por ejemplo:
Me dijeron que te estás portando mal en la escuela. ¡Te estoy velando!
Ya que sabemos esto, nos falta descifrar qué tiene que ver la güira en este esquema. Es muy posible que los boricuas de hoy escuchemos «güira» y pensemos en el instrumento musical, más comunmente conocido como «güiro». Sin embargo, esta palabra ha tenido más usos a lo largo de la historia.
Según el filólogo Manuel Álvarez Nazario, la güira era un «conjunto de provisiones que compra el jíbaro en el pueblo, generalmente el día sábado, para uso durante la semana».
Con esta información, se nos hace más fácil interpretar el significado de «velar güira». Las autoras de Los que dicen ¡ay bendito! explican que esta frase podría hacer alusión a cuando un miembro de la familia (casi siempre niños) vigilan la compra para coger algo fuera de las horas regulares de la comida. Proponen que, con el tiempo, la frase se transformó para hacer alusión al acto de aprovecharse de alguna circunstancia.
Otra posibilidad (y esto ya es idea mía) es que «velar güira» significara estar pendiente un jíbaro a las provisiones que el otro compraba, ya fuera para cachetear, robar o envidiar.
En fin, se trata de una frase mucho más vieja de lo que yo hubiese pensado; otra expresión que demuestra que hablar en puertorriqueño nos identifica.
