¡Nacarile! (y otras formas comunes de negación)

-¿Tú te crees que yo voy a llegar hasta allá? ¡Jum! ¡Nacarile!

El vocablo se refiere a una negación festiva que sustituye al rotundo no.

“Los que dicen ¡ay bendito!” exponen que no encontraron la etimología para esta curiosa voz. Sin embargo, proponen que podría tratarse de un cruce entre una deformación fonética de “nada”, “naca”, que constituye una variante conocida, y la terminación de una voz de reminiscencias infantiles, “matarile” (ambos a dos, matarile-rile-rile, etc.), que también designa entre nosotros un pésimo corte de pelo (darle a alguien un matarile).

“Naca”, a su vez, podría explicarse por otro cruce: “na” de nada y “ca”, de la interjección “¡ca!”, común en España para denotar negación absoluta.

“Nacarile del oriente” resulta una variante más elaborada que la ya comentada, e igual de popular entre hablantes de distintas generaciones. Su origen podría explicarse con sus equivalentes del español general “naranjas de la China” y “¡nanay de la China!”. En el dicho puertorriqueño, la locución presenta igual estructura: nacarile (naranjas) del Oriente (de la China). El referente geográfico presenta una relación semántica muy estrecha: uno (Oriente) contiene al otro (China). Por otra parte, es bueno recordar que nuestras chinas no son más que una forma recortada del arcaísmo “naranjas de la China”, que nombra una variedad de naranja de piel lisa y fina.

“Nonines” es una variante que juega con los sonidos del adverbio “no”.

“Nipa” es una contracción apocopada de “ni para”.

Algo irreverente resulta “ni pa’ Dios”. Una variante perifrástica de la anterior es “no pa’l que cantó en Belén”. De corte malsonante, “ni pa’l carajo”, “ni pa’l cará” son predilectos de los más jóvenes.

En un nivel muy coloquial, en el habla peninsular se oyen expresiones equivalentes como “¡ni hablar!” y “ni hablar del peluquín”.

Agradecemos a Iris N. Vélez por sugerirnos la palabra de hoy.

nacarileImagen de: http://pt.wix.com/blog/2013/08/como-dizer-nao-sem-criar-um-problema/

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2 comments

  1. En los tiempos de mis abuelos (de un barrio de Caguas), mi abuelo tenía un negocio en ese campo (6 de Tomás de Castro). El iba a la Plaza del mercado a surtirce de carnes y frutas para su negocio. Entre ello compraba “chinas” (naranjas). El las conocía como chinas, por la caja de madera donde llegaban desde Florida USA. Y es que en Florida embarcaban las naranjas en estas cajas grandes que provenían de China (con otros productos). Cuando el Jibarito las pedía en la plaza del mercado, decía “dame una cantidad “x” de esas chinas.
    Por eso creo que ese argot puertorriqueño “nacarile del oriente” pudo comenzar para negar que las chinas vinieran de China, sino de Florida USA.

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